A las ya consolidadas 3R (reduce, reutiliza, recicla) cada día se suman nuevas R que motivan a adquirir hábitos de consumo sostenibles. En la actualidad, consultando otras web y blogs de medioambiente, nos salen a día de hoy unas 12R como acciones ecológicas que ha de seguir todo consumidor responsable que se precie.

¿Hay que saber de memoria todas? 

No hace falta, la clave está realmente solo en una R: REDUCE. Si pensamos en cómo reducir el volumen o número de residuos que generamos, el resto de las R salen solas.

12R sería resultado de la resta: menos productos, menos gastos, menos explotación de los recursos naturales, menos contaminación y menos residuos. Se trata de hacer nuestro consumo responsable y pensar, antes de adquirir, en lo necesario y las consecuencias de meterlo en casa.

Conjunto de los productos mencionados en las 11R

Vamos a contar hasta 12R

Aunque la base de todas ellas es Reducir, vamos a exponer cada R y su significado porque dicen verdad, están bien pensadas y siempre puede ser inspiradoras:

  1. Reflexiona. Los consumidores ecológicos deben ser reflexivos y autocríticos.  Cualquier acción que tomamos repercute de forma directa o indirecta en el bienestar de la sociedad actual y futura y en el medioambiente. 
  2. Reclama. Únete al movimiento social para reclamar a los gobiernos compromisos reales de sostenibilidad. Reclamar a las instituciones más medidas para conservar y restaurar el medioambiente, más  y mejores infraestructuras para poder reciclar, mayor promoción de productos ecológicos y de las energías renovables, más información medioambiental o de hábitos de vida sostenible, etc.
  3. Reduce. Como hemos comentado, esta es la clave de todo y es tal cual, minimiza el volumen de residuos que generas. En este mundo actual consumimos muy rápido y nos deshacemos rápido del residuo tirándolo sin más a la basura. Si reducimos la cantidad de productos que compramos y sus envases, nos olvidamos de tener residuos y de qué tenemos hacer con ellos.  
  4. Rediseña. Trabajar sobre el diseño de los productos para hacerlos menos dañinos en el medioambiente.
  5. Rechaza. En la cesta de la compra, evita comprar productos sobre-envasados o con envases problemáticos por ser innecesarios, no biodegradables o no reciclables.
  6. Repara. En vez de desechar productos cuando den una avería y comprar otros nuevos, trata de repararlos para que vuelvan a ser útiles. En ocasiones el repuesto de una pieza es más complicado o más caro que comprar uno nuevo… gracias a la gran C. Pero hay reparaciones más baratas que a la larga salen mejor, sobretodo para el medioambiente. 
  7. Renueva. En ocasiones, los productos se quedan desactualizados y se pueden modificar para adaptarlos o modernizarlos. Piensa en ropa, por ejemplo. Estrechar unos pantalones desfasados o retapizar unos cojines.
  8. Resiliencia. Como nuestra capacidad para adoptar un nuevo sistema de vida y de consumo. 
  9. Revaloriza. Es necesario hacer autocrítica de nuestra forma de vida y reestructurar nuestra pirámide de valores. Dar un enfoque desde la perspectiva sostenible y ecológica de nuestros hábitos diarios.
  10. Reutiliza. Prolongar la vida útil de nuestros productos. Piensa en todos los artículos de usar y tirar, seguro que hay otro producto alternativa que permita usarlo más de una vez. Puede ser para el mismo uso o con una breve modificación para otro uso.
  11.  Recicla. Es probablemente, lo que más oímos en la tele, en la publicidad o en los distintos medios de comunicación. Papel y cartón al azul, los envases al amarillo y vidrio al verde. Es muy importante, pero digamos que debería ser la última opción R. 
  12. Rot. Cogemos esta R “prestada” para completar la lista de R. El significado de rot es pudrir, descomponer. Y con ella hacemos mención de la oportunidad de compostar los residuos orgánicos y darles un segundo uso como excelentes fertilizantes.

Cuando diseñamos una campaña de educación ambiental, es clave la información actualizada y real, pero también es fundamental que los que nos escuchan o leen sean capaces de hacer autocrítica de cada uno y de la repercusión de sus hábitos.

La educación ambiental debe inspirar y debe plantearse con un enfoque abierto que permita a cada persona cuestionarse críticamente los problemas medioambientales y su papel en ellos.

Autor: Cristina García

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