En Agosto de este mismo año, más de 10.000 ha del suelo de Gran Canaria quedaron devastadas por los incendios que se sucedieron. Las labores de restauración hidrológico-forestal se ponen en marcha.

Según lo dispuesto en el artículo 41 de la Ley de Montes 43/2003, corresponde al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (en colaboración con las Comunidades Autónomas) la planificación de las actuaciones de conservación de suelos, lucha contra la desertificación y restauración hidrológico-forestal.

Así este mes, el Consejo de Ministros ha aprobado un presupuesto de 1.000.000 de euros para actuaciones de emergencia de naturaleza hidrológico-forestales en las áreas afectadas por los incendios en Gran Canaria.

Imagen de un bosque incendiado con necesidad de restauración hidrológica-forestal
El por qué la solución es hidrológico-forestal

Pues en líneas generales lo que persiguen estas actuaciones es proteger el suelo de la erosión. Estas acciones actúan directamente sobre el suelo fomentando la estabilidad, fertilidad, la regulación de escorrentías, el movimiento de sedimentos y la consolidación de cauces y laderas.

Para conseguir  la fijación del suelo y regulación de los cursos de agua se debe asegurar una cubierta vegetal protectora que intercepte el agua de lluvia, que libere poco a poco el agua en el suelo y que con sus raíces actúen como grapas en el suelo. 

Dentro de las actuaciones también se contempla la construcción de obras de corrección de cauces torrenciales, principalmente de 3 tipos: diques, albarradas y otras protecciones longitudinales de márgenes y encauzamientos.

En el caso de Gran Canaria

Los incendios se produjeron en terrenos con una pendiente media entre el 15 y el 30%, lo que se considera una pendiente elevada. 

Este nivel de inclinación viene fatal en términos de incendios forestales, dado que en origen de incendio favorecen la propagación del fuego, dificulta los trabajos de extinción y al final, cuando solo quedan cenizas, perjudica la estabilidad del suelo favoreciendo la erosión que mencionamos. 

Por lo tanto, que las acciones que proceden efectuar se centrarán principalmente en:

  • Corregir los procesos erosivos asegurando la cubierta vegetal.
  • Proteger las zonas habitadas frente a posibles avenidas y suministrarles agua potable.
  • Disminuir las pérdidas de suelo productivo para las actividades agropecuarias.
  • Optimizar los recursos hídricos embalsados mediante el control de los arrastres de los sedimentos.
  • Proteger las pistas forestales frente a la erosión.
mínima Prevención mejor que millonaria restauración

Siempre es mejor prevenir que curar. Las medidas de restauración hidrológico-forestal son medidas de emergencia que no tendrían que costar presupuestos de un millón de euros.

Desde Ambiental GFM abogamos por la práctica de acciones preventivas, desde el particular que protege sus bienes a las Administraciones en su deber de protección. 

Los incendios en ocasiones son necesarios, pero lo que no es necesario es que invadan miles de hectáreas ni pongan en juego la vida de personas y animales. Necesitamos más gestión de la vegetación, de las infraestructuras, dotación de calidad laboral de los agentes especializados y no abandonar a la población rural a su suerte. 

Autor: Cristina García

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